"CUANTO MÁS ALTOS SEAN LOS MUROS, MAS ALTOS SERÁN LOS SUEÑOS"

QUERIDOS LECTORES DE ESTE BLOG: AGRADECEMOS A TODOS EL APOYO A EL PROCESO QUE CONDUJO A LA ELECCIÓN DE IVÁN CEPEDA AL CONGRESO DE COLOMBIA. SOMOS CONSCIENTES DE QUE MÁS ALLÁ QUE UN VOTO POR UNA PERSONA, ES EL RECONOCIMIENTO A LAS LUCHAS DE TANTAS PERSONAS QUE SOÑARON Y SUEÑAN, COMO IVÁN, CONSTRUIR UN MEJOR PAÍS, UN PAÍS JUSTO Y DIGNO PARA TODOS Y CADA UNO DE LOS COLOMBIANOS.

¡Y VAMOS POR LOS DERECHOS!
(esta nota la escribe el administrador de este blog)


ENTREVISTA A IVÁN CEPEDA EN "LA SILLA VACIA"

UN HÁBITO DEMOCRÁTICO

Opinion On Line El candidato a la Cámara de Representantes por el Polo Democrático Iván Cepeda les responde a los usuarios que, en las comunidades de Semana.com, han criticado su trabajo a favor de los derechos humanos.
Iván Cepeda Castro

Realizar el trabajo de derechos humanos es una tarea que conlleva el debate público. El intercambio abierto de ideas y argumentos, en un ambiente de respeto, hace parte de un comportamiento ciudadano fundado en hábitos democráticos. Lamentablemente no es esa la condición actual de la sociedad colombiana en la que se ha sustituido la argumentación por campañas de desprestigio personal. Por eso no me sorprenden, ni inquietan las diatribas que ese tipo de campañas suscitan, y que en mi caso, se han plasmado en textos aparecidos en el espacio de comunidades de Semana.com, en la que participan centenares de usuarios.

Esa clase de reacciones de los particulares son comprensibles cuando en el terreno de la deliberación social son los gobernantes los principales incitadores al odio. ¿Podría acaso esperarse algo distinto si es el propio Presidente de la República –hoy saliente- quien ha impuesto como estilo predominante de la contradicción política el agredir a aquellos que disienten de sus actuaciones? Durante los largos ocho años de sus dos mandatos, hemos asistido a una cadena incesante de eventos caracterizados por la corrupción y el uso de métodos criminales que indefectiblemente terminan relacionados con figuras del Gobierno.

A quienes desde el periodismo crítico, el control político parlamentario, la defensa de los derechos humanos o la investigación judicial, han señalado las copiosas evidencias de las irregularidades que rodean al Presidente, a sus amigos, a sus socios y a sus familiares, se les ha calificado, en el mejor de los casos, de “cómplices del terrorismo”, se les ha sometido a toda clase de presiones y al espionaje. No se trata, como dicen los que defienden ese estilo de polemizar de Uribe, de la intemperancia propia de su carácter. En realidad, es la expresión de los rasgos esenciales de una personalidad autoritaria que reacciona ante la demostración pública de los procedimientos con los que ejerce su poder. Tuve la ocasión de experimentar ese tipo de reacción cuando me atreví a mostrar el entorno social en el que se encuentra su hacienda El Ubérrimo y a preguntar por el papel de su dueño en ese contexto.

Como defensor de derechos humanos he tenido la oportunidad de recorrer muchos lugares del país. Conozco de cerca su realidad; he escuchado atentamente las necesidades y clamores de numerosas personas y comunidades víctimas del Estado, de la iniquidad y de la guerra. Considero que erradicar los crímenes de lesa humanidad y todas las formas de violencia es una tarea imperativa. Y para ello se requiere, entre otras cosas, crear una cultura cívica que reconozca a las víctimas, que valore el respeto a la ley, que establezca la independencia de la justicia, que haga del ejercicio de los derechos y libertades fundamentales una práctica normal y cotidiana.

La sentencia de la Corte Constitucional que declara inexequible la reelección presidencial abre la posibilidad de una Colombia plural en la que se convierta en un hábito democrático el respeto a la libertad de pensamiento y de opinión.

ESTADO RECONOCE RESPONSABILIDAD EN ASESINATO DE MANUEL CEPEDA:| Texto de la declaración del Estado colombiano ante la CIDH

2010 Enero 30
Declaración leída por la delegación del gobierno de Colombia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Iván Cepeda y María Cepeda con Hernán Motta en la Audiencia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos realizó el 26 y 27 de enero en San José de Costa Rica por el proceso que adelanta contra el Estado colombiano por el asesinato del Senador por la Unión Patriótica Manuel Cepeda en 1994.

Iván Cepeda y María Cepeda con Hernán Motta en la Audiencia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos realizó el 26 y 27 de enero en San José de Costa Rica por el proceso que adelanta contra el Estado colombiano por el asesinato del Senador por la Unión Patriótica Manuel Cepeda en 1994.

Bogotá, 27 ene (SP). El siguiente es el texto de la declaración del Estado colombiano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con relación al homicidio del Senador Manuel Cepeda Vargas, ocurrido el 9 de agosto de 1994. El pronunciamiento fue hecho por Margarita Rey Anaya, Directora de Derechos Humanos y DIH del Ministerio de Relaciones Exteriores y agente del Estado en este caso:
“Buenos días, señor Presidente
Por su conducto, el Estado extiende un cordial saludo a las juezas y a los jueces de la H Corte, a los miembros de la Secretaría, a la Honorable Comisión, a los ilustres Representantes y los respetados familiares de la víctima.
En nombre del Estado colombiano y por instrucción del Gobierno Nacional, me permito expresar lo siguiente:
Con la venia de la Honorable Corte y con la anuencia de los familiares de la víctima aquí presentes, y por intermedio de ellos a quienes se encuentran ausentes, el Estado colombiano desea reiterar el reconocimiento de su responsabilidad internacional en el caso del crimen cometido en contra del Honorable Senador Manuel Cepeda Vargas, en los términos precisos de la contestación de la demanda y en esta audiencia, y dirigirse a ellos para pedirles perdón por los hechos ocurridos.
Iván, María, María Estela, Olga, Ruth, Gloria María, Cecilia, Álvaro y Claudia:
El Estado lamenta profundamente el crimen del que fue víctima su padre, hermano, compañero y suegro. En el marco de esta audiencia, les pide perdón por haber violado sus derechos a la vida, a la integridad personal, a la honra y a la dignidad, a la libertad de expresión y sus derechos políticos, por la acción de agentes estatales y por su omisión al no otorgarle una protección suficiente.
El Estado colombiano reconoce como inaceptable que la investigación adelantada por la Justicia haya demorado más de lo razonable y que hasta este momento no se conozca la verdad sobre las circunstancias concretas ni sobre los autores intelectuales que participaron en los injustificables hechos.
El Estado también les pide perdón por la violación directa a su integridad personal, pues la muerte de un familiar querido les causó un profundo e irreparable dolor.
El Estado reprocha, rechaza, y condena enérgicamente los hechos ocurridos el 9 de agosto de 1994, cuando agentes estatales causaron la muerte de su padre, hermano, compañero y suegro, y lamenta no haber adoptado las medidas de precaución suficientes para proteger la vida del Senador Manuel Cepeda Vargas.
El Estado espera que este reconocimiento pueda menguar, así sea en una pequeña parte, la indignación que ustedes, como familiares, sienten frente a las instituciones que le fallaron a su padre, hermano y compañero. Por lo mismo, el Estado no cesará en la búsqueda de la verdad y la justicia que ustedes y la sociedad colombiana reclaman y merecen.
Comprendemos que un reconocimiento de responsabilidad nunca será suficiente frente al daño que ha ocasionado la pérdida de un ser querido en circunstancias tan lamentables. No sólo implica un profundo dolor, sino también conlleva una pérdida de confianza en las instituciones del Estado. Por lo tanto, respeta que esta manifestación sincera, reiterada y hecha con profunda convicción no haya sido considerada suficiente por parte de los familiares de la víctima, sus representantes y la Comisión.
Con el mismo respeto, el Estado colombiano invita a una reflexión: el reconocimiento de responsabilidad que hoy me ha correspondido adelantar es el fruto de un auto examen profundo por parte de cada institución implicada en las fallas que propiciaron la violación a los derechos del Senador Manuel Cepeda Vargas, y al hecho de que no se haya logrado la plena aplicación de justicia a todos los responsables.
Es, así mismo, un reconocimiento del incumplimiento de las obligaciones del Estado que emanan de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Es el reconocimiento, también, de que la obligación del Estado consistía en evitar que hubieran sucedido los hechos que hoy rechazamos, y consiste ahora en impedir la repetición de crímenes repudiables, como el que acabó con la vida del Senador Cepeda, en el futuro.
Este reconocimiento expresa la convicción, la voluntad y el compromiso del Estado colombiano de continuar avanzando en el fortalecimiento de sus instituciones democráticas, para lograr el cumplimiento cabal de los valores que realizan la dignidad humana y a un Estado democrático.
Como parte en este proceso internacional, por supuesto, corresponde al Estado colombiano valorar el resultado de sus procesos penales internos, al haberse logrado la condena de dos agentes estatales, como autores materiales del crimen y poner de presente las consecuencias de este resultado a nivel nacional e internacional. Y reconoce más allá: acepta que hay que seguir investigando hasta esclarecer plenamente los hechos. Reconoce una acción y una omisión que no fueron analizadas y valoradas de manera integral por los procesos internos, ofrece una serie de reparaciones adicionales a las otorgadas a nivel interno y reconoce públicamente su error y pide perdón a los familiares en esta audiencia.
Deseo extender una invitación a Iván, a María, a María Estela, a Olga, a Ruth, a Gloria a María, a Cecilia, a Álvaro y a Claudia a que, en la medida de lo posible, acepten este reconocimiento de responsabilidad y a que valoren la voluntad del Estado al realizar este reconocimiento, frente a los aspectos que continúan en controversia en este proceso.
El Estado colombiano, por último, reitera su firme compromiso con el fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
Muchas gracias, señor Presidente”.